martes, 23 de junio de 2009

EL SUEÑO QUE ALGUIEN SUEÑA

Aquí está otro cuento:
EL SUEÑO QUE ALGUIEN SUEÑA


He abierto los ojos para ver, crudamente, el problema, hace sólo un instante. Hace sólo un momento procreo, con una amiga, ideas que corren y se esconden, sigilosamente, en nuestros corazones ¡Corazón a corazón! Sentados, uno junto al otro, como en un retrato matrimonial. Dos amigos sobre un gran sofá, en la sala de una casa, en Chimbote. La casa la habita María. Ella tiene sellada la sonrisa de Cupido en la frente. Cada segundo que transcurre aumenta su divino poder, el encanto de sus misteriosas saetas.

Y, de pronto, algo ha secuestrado a la magia. Me lo dice, al oído, el aire, y lo descubro yo mismo. Y esto me perturba más y más. La serena brisa se ha revelado como un pervertido huracán. Mientras gozaba tan sólo mirándola, he retornado de ella a mí, al advertirme, literalmente, sin pulsos ni latidos. Me examino repetidamente, y nada cambia:

-¿Te encuentras bien, Luis? –pregunta ella al verme deshecho.

-¡María, pronto! –le digo-. Pon tu mano sobre mi pecho.

Ella, chica obediente, lo hace. Pregunto por algún latido y no me da esperanzas. Enloquezco.

-¡Cálmate! –me dice-. Todo esto es sólo un sueño.

-¿Un sueño?

Me pellizco y confirmo… ¡Felicidad!

-Dentro de poco despertaré y no sentirás nada -me dice María-. Sigamos conversando.

-¿Cómo dices?

-Este es mi sueño, ¿no te has dado cuenta?

-Pero…

-Sigamos conversando –insiste ella-. Hay que aprovechar el tiempo. Ya me voy a despertar.

Pero no puedo. Para mí ya no hay tiempo ni paz. No quiero morir cuando María despierte. No quiero disolverme, como un recuerdo perdido, en las aguas del inconsciente de una persona que sueña un sueño fugaz. Quiero ser Luis todavía… Quiero seguir siendo yo.

Dependo de la mente inconsciente de María. Mi existencia es comedia. Los recuerdos y lo vivido son guion. Viviré mientras duerma María, luego ya no. Es probable, se me ocurre, que si no se duerme en mi mundo, aún no despierte en el suyo. ¿Será posible? En ese caso mi vida no sería tan corta. ¡Bendita esperanza! Voy de su amueblada sala a su cocina y preparo café. Luego regreso y me esfuerzo entreteniéndola, pero desea dormir, y que me vaya, pues supuestamente el reloj marca las once de la noche. Miro hacia la puerta. Y pienso por un momento, si debería matarla para atrapar, quizá su conciencia en este fatal sueño. No me atrevo, pues la amo. Me despido resignado a morir.

Llego a casa sólo para dormir y soñar mi propio sueño…, pero hay un despertar. ¿Qué habrá pasado? ¿Es qué María no durmió? La llamo a su celular. Me contesta relajada. Se nota que ha dormido. Entonces, me doy cuenta de mi error. Ella me ha mentido. No es ella la que sueña este sueño. De otro modo yo ya habría desaparecido. ¿Pero quién es el que nos sueña entonces? Debo descubrirlo.

Voy tras el soñador que seguramente está escondido entre nosotros. Busco en la biblioteca pública y en internet. Hasta visito a un agradable psiquiatra. Pero después de una corta entrevista, ya cree que estoy loco. Yo me voy enojado.

¿Será acaso qué el soñador, como yo lo llamo, no tiene forma humana en este sueño? Podría haber adoptado la forma de un perro, un gato o una hormiga. Ser el viento, el Sol o una rara metáfora onírica, como una mancha roja en el cielo. Si es así mi búsqueda ha finalizado. Debo aceptar impotente mi final. ¿Pero y si nadie sueña este sueño? Tal vez, el sueño envejezca y desaparezca, nada más.

He abandonado las esperanzas, pero no la angustia y pregunto al que tengo más cerca: ¿Es usted el soñador de este sueño? O a otro ¿Es usted nuestro soñador? No responden. Todos me miran con unos ojazos y sonríen a una supuesta cámara escondida. Hay uno, sin embargo, que parece entender. Es un alma privilegiada. Pero, me dice que no me preocupe, porque a lo mejor ni siquiera existimos. ¡Hay que divertirse hermano! Eso es todo.

Yo si estoy preocupado. Temo por la vida del soñador tan indefenso. Me aterra la idea de que deje de respirar, le dé un paro cardiaco, se le hunda el piso o, tal vez, un misil caiga sobre su cuarto.

¿El soñador será hombre o mujer? Si es mujer podría llamarse María. Si es hombre, tal vez sea el vendedor de periódicos, el lechero, el carnicero o un borrachín durmiendo en una sucia y fría banca de algún parque solitario. Lo mejor es ya no pensar más.

Para distraerme voy a ver a María. Y como sé que este sueño terminará muy pronto. Yo, por eso, así de pronto, la beso en cuanto abre la puerta. La empujo suavemente dentro de la casa y la desvisto sin que ella se oponga. Arrastrado por mis instintos, en un mundo que es sólo sueño, yo disfruto al máximo mi existencia efímera.

Al rato, cuando todo está en calma, llaman a la puerta. Se trata de Carlos un amigo en común. Ni bien llega nos mira acongojado, pero no quiere pasar a la casa.

-Yo soy el soñador de este sueño –nos dice Carlos mientras sonríe con melancolía- Y ya voy a despertar. Fue un gusto conocerlos.

Entonces, nos volvemos fotografías en blanco y negro ante aquella revelación. Ahora sabemos que en realidad no existimos y que nuestras conciencias pertenecen a Carlos, nuestro dios todopoderoso, el soñador.

Finalmente se los dije. Es mejor así. Al menos fue una bonita historia de amor. Pero ya se terminó todo. Pronto despertaré. Siento que me llaman por mi nombre…

-¡Carlos! ¡Carlos! ¡Despierta!

-¡Eh! ¿Qué ocurre?

-Te has quedado dormido sobre el sofá de la sala.

La que me ha despertado es mi mujer, Rosa. Felizmente ya estoy despierto. Debo ir a un compromiso. Y ya son las cinco de la tarde.

Después de arreglarme abro la puerta para enfrentarme a la calle, y avanzo decidido hacia la avenida Pardo para abordar un auto. En el camino muchos me observan. Los que parecen hombres llevan sombreros rojos y sacos azules. Las que parecen mujeres, todas pelirrojas, llevan blusas blancas y minifaldas rojas. Los saludo a todos sonriendo. Me produce gran alegría este encuentro. Elevo los ojos y los uno al cielo, y siento un poco de nostalgia al ver un sol plateado que se va ocultando por el oriente.
PABLO ALBERTO TORRES VILLAVICENCIO

sábado, 20 de junio de 2009

ACERCA DE UNA FRASE DE JANE ADDAMS

Al visitar la exposición educativa e internacional "Hacia la transformación del espíritu humano-De una cultura de violencia a una cultura de paz" pude notar en una de sus citas, la frase de Jane Addams (quien fue la primera mujer americana en recibir el Premio Nobel) que dice: "El bien que se asegura para uno mismo, es precario e incierto si no se asegura para todos, y pasa a ser parte de la vida cotidiana de todos". Y está frase tiene mucho sentido. Hablamos aquí del bien particular y del bien común. Porque para que el bienestar se mantenga y dure no es suficiente con que unos pocos lo obtengan sino que es necesario que ese bienestar sea para todos, pero esto en la práctica no siempre se cumple. Sin embargo, hay mucha razón en lo dicho, mientras no se cumpla con asegurar el bienestar de todos, siempre lo que obtengamos será precario. Y no hay que esperar que el gobierno empiece por hacerlo. La frase puede interpretarse como dirigida a los gobiernos, pero, también, puede entenderse como dirigida a cada uno de nosotros. Mientras no derrotemos nuestro egoísmo y no empecemos a cuidar de los que nos rodean lo que obtengamos será efímero (como en realidad son todas las cosas de este mundo). Y eso no es fácil para ninguno de nosotros. Hay algo de altruismo y algo de egoísmo en cada uno. Pero es importante reflexionar.
Luego continuaré analizando los temas.

miércoles, 17 de junio de 2009

ANALICEMOS UN POCO MÁS LA FRASE DE RALPH WALDO EMERSON

Al visitar la exposición realizada en el Centro Cultural Centenario de Chimbote por parte de la Soka Gakkai noté que citaban una frase de Emerson que dice: "La paz no puede alcanzarse mediante la violencia, sólo puede conseguirse por la vía del entendimiento". Y por supuesto todos queremos la paz. ¿Pero cómo conseguirla? Según Emerson no puede ser mediante la violencia, sólo puede ser conseguida mediante el entendimiento. Pero aquí quiero precisar un poco lo que es la violencia.
La violencia según se menciona en wikipedia es "un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psíquicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con la agresión, ya que puede ser psíquica o emocional, a través de amenazas u ofensas". Además la violencia no se encuentra sólo en la guerra (su máximo exponente), sino en la violencia infantil, la violencia contra la mujer, la discriminación racial y otros. Todo eso es bien conocido.
Pero continuemos observando lo dicho por Emerson. Él dice que la paz no sé puede conseguir mediante la violencia y sólo con el entendimiento. Y esto me hace recordar a los héroes de la no violencia como Gandhi o King. ¿No demostraron acaso ellos qué se puede hacer respetar nuestros derechos sin necesidad de violencia? (y aquí debo mencionar que el analisis que voy a hacer sobre ellos será bastante superficial, pues lo que me interesa es analizar la no violencia y no hacer un estudio de estos líderes) En el caso de Gandhi, mediante ayunos y marchas pacíficas logró que los ingleses tomaran en cuenta a su pueblo. King, por su parte, logró que los derechos de los ciudadanos de color en norteamerica fueran respetados, y todo ello sin violencia. Aquí, sin embargo, voy a hacer un alto para analizar otros ejemplos.
Supongamos que una joven está en peligro de ser violada y entonces empieza a gritar muy fuerte y el violador huye asustado. Sabemos con claridad que el violador estaba empleando la violencia de eso no hay duda, ¿pero la joven se defendió sin usar la violencia? ¿Acaso el violador huyó sólo por haber cobrado conciencia de lo que hacía? ¿Acaso no tenía miedo? ¿No temía que lo trataran con violencia?
Pongamos un ejemplo más simple ¿Un cactus será violento? ¿Pero cómo va a ser violento un cactus si es una planta me dirán? Cierto, pero tiene espinas. Y el que intente acercársele tiene que pensarlo muy bien. ¿Acaso no hay aquí otro ejemplo de violencia que subyace?
Una mujer maltratada sabe que no puede ponerse a pelear con el maltratador así que lo denuncia, y aplica todos los medios legales para defenderse. Está en todo su derecho de defenderse, ¿pero se está defendiendo sin violencia? ¿Es qué es posible defenderse sin violencia?
¿O acaso la violencia no subyace en esta forma de defenderse? ¿El maltratador se detiene porque de repente cobra conciencia de lo malo que es maltratar a otra persona? ¿O no será qué teme un perjuicio para con su persona?
Volviendo a la no violencia aplicada por Gandhi y King. ¿Era realmente no violencia? ¿No subyace la violencia en la no violencia? ¿Acaso su lucha no ponía en verguenza a los gobiernos con los que se enfrentaban y eso podía convertirse en rechazo internacional, lo que hubiese derivado en un perjuicio económico? ¿No podríamos llamarle mejor un método de defensa sofisticado?
Bueno se trate de no violencia o de un metodo de defensa sofisticado en el que subyace la violencia, en la práctica es muy cierto que funciona, así como el diálogo, pero habría que aclarar algunas cosas. Luego continuaré con mi análisis.

martes, 16 de junio de 2009

APRECIACIONES SOBRE "HACIA LA TRASFORMACIÓN DEL ESPÍRITU HUMANO-DE UNA CULTURA DE VIOLENCIA A UNA CULTURA DE PAZ"

Aunque la exposición ya terminó me ha dejado pensando. La exposición según consta en una invitación se dividía en cuatro secciones:
Sección 1: Garantizar la seguridad humana.
Sección 2: La seguridad humana frente a la seguridad basada en las armas.
Sección 3: Cambiemos nuestra visión del mundo.
Sección 4: Esfuerzos globales por la paz.

Pero lo que captó mi atención fueron ideas o frases específicas como ésta de Ralph Waldo Emerson(el famoso escritor y filósofo estadounidense promotor del trascendentalismo, del que sería interesante hablar y que tal vez pueda resumirse en palabras como autonomía e independencia humana):
"La paz no se puede alcanzar mediante la violencia, sólo puede conseguirse por la vía del entendimiento" Y eso es muy claro, éscuchándolo así, la violencia no trae paz. Sin embargo, sería bueno recordar la famosa frase del escritor romano Flavio Vegecio Renato: "así que quien desee la paz, que prepare la guerra". Y esa frase era una realidad para el imperio romano. La famosa paz romana se basó precisamente en la guerra y la opresión hacia los otros pueblos. Pero esa frase no es algo del pasado, es una realidad hoy en día. La guerra si es que no se manifiesta existe en un estado potencial por parte de todos aquellos que tienen el poder de las armas, y eso sirve como un elemento de disuación para todo aquel que desee trastornar el orden. Por ello deberíamos preguntarnos: ¿Es la paz el resultado de la paz? ¿O es la paz el resultado de la guerra? Y, sin embargo, lo que todos en el fondo queremos no es más guerra, sino la paz.
Analizando de nuevo parte de la frase de Emerson notamos que dice: "sólo puede conseguirse por la vía del entendimiento" o en otras palabras el diálogo. Al diálogo y las negociaciones se le conoce, también, como el "poder suave" y a la fuerza de las armas como "el poder duro". Y se dice que debemos optar por el poder suave y sólo en ocasiones por el poder duro. Si le preguntaramos a un romano de la antiguedad, seguro nos respondería que el poder duro siempre está presente, aun en los casos en que se utiliza el poder suave. El diálogo y las negociaciones esconden detrás el poder militar y económico. ¿O no es así? ¿Se negocia igual con los débiles que con los fuertes? De cualquier modo sea como sea la humanidad ha llegado a un punto en que se hace necesario negociar. Utilizar tanto el poder duro como el suave para lograr el entendimiento.

El tema es amplio y luego seguiré analizándolo.

lunes, 15 de junio de 2009

ACERCA DE LA EXPOSICIÓN: "HACIA LA TRASFORMACIÓN DEL ESPÍRITU HUMANO-DE UNA CULTURA DE VIOLENCIA A UNA CULTURA DE PAZ"

La Exposición: "Hacia la trasformación del espíritu humano-De una cultura de violencia a una cultura de paz" se realizó del 1 al 13 de junio de 2009 y yo sólo asistí el primer día que fue el de la inaguración, pero estuvo muy bien organizada. Allí pude encontrarme con muchos amigos, entre ellos el profesor Mateo Durand Huachuronto. La exposición se realizó en la sala de exhibiciones del Centro Cultural Centenario de Chimbote (otras veces se colocan cuadros de artistas locales en esta sala). La exposición la organizó la Soka Gakkai, pero también auspiciaron la Universidad San Pedro y el Centro Cultural Centenario de Chimbote. Cada una de las autoridades tanto de la Universidad como del Centro Cultural dieron unas palabras, pero la parte que le tocaba hablar al profesor Durand por la Soka Gakkai fue leída por el ingeniero Carlos Agurto Castro, también, de la SGI (pues el profesor tiene problemas de afonía debido a una operación, sin embargo, durante mucho tiempo él fue un destacado orador y dueño de una voz muy potente, y aún lo es increíblemente, pues no se ha dejado vencer por su problema, y, todavía, da discursos, consejos, y lidera las reuniones de su grupo, con una voz que ha ido reeducando, sólo que en ocasiones especiales como ésta prefiere escribir para que otro lea ).
Luego de las palabras y cortar la cinta para dar por inagurada la exposición también se repartieron bocaditos, vino, y jugo. Y los expositores dieron todo de sí. En cuanto a los temas fueron precisos y claros (sin embargo, según opino, el tema de la guerra y la paz es muy complejo para tratarlo en una sola exposición.). Me gustaría analizar los temas que se trataron con más detalle, y luego lo estaré haciendo. De todas maneras desde este pequeño espacio felicito el esfuerzo de todos aquellos que luchan por el desarrollo de la cultura y el bienestar social.

viernes, 12 de junio de 2009

ESTADO DE AGONÍA

Estado de agonía no es un cuento, sino un texto que trata de expresar un estado emocional. Espero les agrade:

ESTADO DE AGONÍA

No puedo explicar mi llegada aquí. Todo ocurrió en un parpadeo. Todo ha sido una rápida y silenciosa serpiente de ojos helados que, en un instante, nos clava sus tenebrosos colmillos y simplemente morimos arrastrándonos ridículamente sobre la maleza. Por eso alumbra el desconcierto en este mundo extraño y surrealista. Y no duermo. Simplemente estoy donde no sé. No sé donde. No sé hasta cuando. No sé si volveré. Si quiero volver a mi mundo debo hallar la salida de este mágico laberinto escondido, probablemente, gracias al poder secreto de duendes y hadas. Significa ello ir en alguna dirección, tomar algún camino. Y la verdad no importa cual, pues no sé donde es el norte ni el sur. No hay para mí, ni este ni oeste. No existe un astro rey. Puedo ver, pero no sé de donde viene la luz. Y, sólo, sé que debo navegar buscando mi libertad como un fugitivo hacia alguna parte. Enarbolo, pues, la esperanza en lo alto de mi nave y parto dispuesto a atravesar desconocidos cielos y todos los mares. La buena noticia es que aquí soy ligero y no me canso. Me he vuelto cometa o quizá ave. La lluvia, a veces, moja mi torso y refresca mis alas.

Mientras avanzo hacia una burlona interrogante grabada en azul a lo largo del camino, sin sentir calor ni frío, descubro y confirmo que todo es distinto. El cielo no es azul sino rojo. Y no hay gravedad que me limite. Sino que semejante a Peter Pan me muevo visitando los cuerpos que flotan esparcidos en este gran espacio sangriento. Los alcanzo y dejo a voluntad. Tienen el tamaño de una casa. Ahora estoy en un cubo, antes fueron dos esferas y tres conos, y, en seguida, voy hacia una pirámide. Esto, quizá, seguirá toda la vida. Pero necesito vida inteligente. Debo encontrar quien me auxilie. Debo buscar en la lámpara de Aladino al genio que me explique el sentido de este inmundo mundo de locos. Cómo he llegado aquí y cómo podré salir. Todo carece de vida. Cuerpos y cuerpos sin consciencia. Me pongo a gritar:

-¡Hola! ¡Hay alguien qué me escuche! ¡Alguien qué me escuche!

Me responde, entonces, el silencio despertando enojado ante mis gritos. No me amedrento y arrojo mi voz hacia su cara, pero él responde con más silencio. Dejo atrás el incidente, y me lanzo decidido hacia el destino que se esconde tras una sombra. Ocultando, acaso, un ser al cual amar. O, tal vez, odiar. Debo hallar a alguien para eso. El tiempo pasa y muere a la distancia. Y no puedo calcular exactamente, pero parecen transcurrir días, semanas, meses y años. No me debo cansar. Horas naufragan en el inmenso mar sin alma. De lo más hondo emerge una inquietud. Me pongo a reflexionar. No importa cuanto avance ni a donde vaya. Las mismas formas inertes continuarán reproduciéndose. Debo parar. Es necesario llamar a algún lugar por solitario que me parezca, mi hogar. Y aquel espacio tan soñado ha aguardado siempre bajo mis pies. ¡Mi patria! ¡Mi casa! Le llamaré “Resurrección”. Mi patria se apodera de la esfera en que me apoyo y de los cuerpos colindantes. Les pongo nombres. Se vuelven personas, ciudades, departamentos. Mi esfera es “La Ciudad de los Intentos Perdidos”. El cono a mi derecha es Claudia. La pirámide a mi izquierda es Lucía. Arriba está Carlos. Un objeto más grande es la ciudad de las mil preguntas, otro el departamento de la Inocencia. Y todo recibe vida. Me caso con Claudia. Tengo de amante a Lucía. Pero provoco la envidia de Carlos y de otros individuos de mirada oscura. Soy cercado por la conspiración. Sobre mí arrojan traiciones y planes que no sospecho. Todo es preparado milimétricamente con la perfección de un depredador que acecha a su presa. Y no me da tiempo. Ocurre en un parpadeo. El hombre está solo en el campo y la muerte llega. Todo ha sido una rápida y silenciosa serpiente de ojos helados que, en un instante, nos clava sus tenebrosos colmillos y simplemente morimos mientras nos arrastramos ridículamente sobre la maleza.

PABLO ALBERTO TORRES VILLAVICENCIO

jueves, 11 de junio de 2009

UN CUENTO INFANTIL

GASPAR Y EL CEREZO MÁGICO

En un remoto pueblo del Perú, había un muchacho muy soñador llamado Gaspar. Este era distraído y ocioso, y mientras sus padres trabajaban muy duro para sobrevivir, él se la pasaba soñando despierto. Se imaginaba famoso como un héroe de novelas, rico como un rey, y rodeado de mujeres hermosas, una para cada noche; pero además ansiaba casarse con una mujer hermosa y distinguida. Y así pasaba sus días sin dedicarse a nada provechoso. Un día en que se hallaba pensando y contemplando su rostro en el río, se le apareció un viejo medio raro que le dijo:

-Gaspar, ya sé que sueñas con ser famoso y rico, y tener el amor de una mujer hermosa y distinguida; pero si quieres tener todo eso tendrás que comer del fruto del cerezo mágico, así podrás conseguir todo lo que tú deseas. Pero debes saber que si quieres llegar hasta él tendrás que enfrentar muchos peligros.

El viejo le dio algunas indicaciones del camino a tomar para comerse la cereza, y luego desapareció. El joven soñador por su parte se preparó para el largo viaje, y luego de despedirse de su familia partió buscando su destino.

Por el camino, se encontró con una joven hermosa; pero pobre y andrajosa que pedía algo de comer. Gaspar apenas la vio se quedó prendado de ella, y pensó tenerla de amante:

-¿Cómo te llamas? –preguntó él.

-Soy Elena –respondió la joven.

-¿Conoces dónde se encuentra el cerezo mágico?

-Sé donde dicen que se encuentra, pero nunca lo he visto.

Entonces él ofreció a la joven ayudarla y recompensarla muy bien si ella lo llevaba hasta donde se decía se hallaba el mentado cerezo. Ella aceptó sin dudarlo, pero advirtiéndole que era un camino muy largo.

Se fueron en busca del mágico árbol y pasaron por un lago donde descansaron un poco, y comieron frutas. Y mientras Gaspar supuestamente dormía, la joven se alejó a una parte del lago cubierta por plantas, para darse un baño; pero el muchacho que sólo se estaba haciendo el dormido aprovechó para verla desnuda sin que ella lo notara. Entonces, él no pudo contenerse ante tanta belleza, y se aventó al lago con la ropa puesta. Ella se asustó al verlo aparecer de repente, pero el joven abrazándola, le dijo:

-Cálmate, Elenita, yo no quiero hacerte daño, pero no puedo controlarme ante tanta belleza.

-Yo sé que quieres burlarte de mí, pues me ves pobre; pero debes saber que yo desciendo de una antigua familia de magos –dijo ella llorando-. Yo soy virgen, pero me entregaré a ti si prometes hacerme tu esposa.

Gaspar como estaba realmente apasionado le dio su palabra de casarse con ella, y luego apagó su fuego en las cómplices aguas de la laguna.

El viaje continuó sin mayores anécdotas, hasta que llegaron a una enorme montaña. Entonces, Elena, dijo unas palabras en un raro idioma y, en seguida, apareció un túnel en la base de la montaña.

-Para llegar al cerezo mágico es necesario entrar en el túnel, y así se ingresa en el “País de los Prodigios”, pues no se puede llegar rodeando o escalando la montaña –explicó la joven.

-Pues, no se hable más –dijo él tomando de la mano a Elena e ingresando con ella en el túnel.

El túnel estaba por dentro muy bien iluminado, pero no había antorchas, ni lámparas, ni velas, era como si de las paredes surgiera la luz. Mientras avanzaban se encontraban con estatuas de piedra que parecían casi reales, en cuyos rostros se podía ver el espanto. Gaspar se preguntaba quien podría haber elaborado semejantes obras de arte, y luego haberlas guardado en aquella cueva. Entonces, llegaron a una parte donde el camino se dividía en cinco caminos. Había en este lugar gran cantidad de monedas de oro y diamantes que el muchacho se apresuró en coger, pero no sabía cual camino tomar:

-¿Sabes tú cual camino escoger? –le preguntó a la bella Elena.

-Espera y verás.

De pronto, con gran susto del muchacho, una roca que se encontraba en el comienzo donde se dividía el camino, abrió los ojos:

-¿Qué buscas aquí, Gaspar? –preguntó la roca.

Gaspar estaba a punto de desmayarse, pero conteniéndose le respondió:

-Quiero… Este… Yo… quiero saber que camino lleva hasta el cerezo maravilloso.

-¿Quieres llegar hasta el cerezo mágico? Muy bien, te diré el camino; pero primero responde mi acertijo. Y debes saber que si no respondes bien te convertirás en piedra. Lo mejor para ti es que regreses por donde viniste.

El joven aventurero sintió, entonces, de modo inexplicable renacer el coraje dentro de él como si el espíritu de algún héroe antiguo lo hubiera poseído, y dijo a la roca:

-¡No! Estoy dispuesto a todo, dime tu acertijo; pero si muero deja que se vaya esta joven.

-Muy bien, ésta es la pregunta: ¿Cuál es el rey que siempre está afiebrado?

-Ja, ja, ja… -se puso a reír el joven.

-¿De qué te ríes? –preguntó desconcertada la roca.

-¿Eso es todo? –preguntó el muchacho dejando de reír.

-Sí.

-Pues, realmente, pensé que iba a ser más difícil. La respuesta es el Sol.

-¡Oh! –fue todo lo que dijo la roca.

-Por supuesto –continúo él-. El Sol es el rey del cielo y siempre está afiebrado porque está ardiendo.

-Es que son tantos años sola en esta cueva y no me he actualizado.

La roca admitió su derrota y le indicó al joven el camino por el que debía avanzar para llegar al País de lo Prodigios.

Gaspar agradeció a la roca, y junto con su joven compañera ingresó en el camino que conducía al País de los Prodigios, y al cerezo.

Al llegar al otro lado de la cueva, encontraron un paisaje maravilloso, que según explicó Elena era el País de los Prodigios. Existían aquí, pájaros de diferentes tamaños y colores, los cuales cantaban hermosas melodías como si se tratara de un concierto de música clásica. Había, también, mariposas que daban la sensación de despedir un polvo brillante y dorado de sus alas. Y de las flores tan raras y hermosas provenían unos sonidos semejantes a la risa de los niños. Gaspar se habría quedado para siempre en aquel paraíso acompañado de Elena, pero su deseo de llegar hasta el cerezo mágico era más fuerte que el éxtasis en que se hallaba.

-¿Qué hacemos ahora, Elena? –preguntó a su joven guía.

-Si queremos llegar hasta la legendaria planta debemos viajar a la Isla de los Árboles Antiguos a través del mar que baña este jardín –respondió ella.

El soltó su mirada al horizonte y divisó un inmenso mar que, según le contó la joven, se llamaba el “Mar del Olvido”, porque si alguien caía dentro de ese mar se olvidaba para siempre de todo su pasado. El único modo de llegar hasta el codiciado árbol era arriesgándose a viajar en una de las embarcaciones de los pescadores de aquel lugar, pues por necesidad salían a pescar; pero cuidándose de no caer dentro de las misteriosas aguas.

Gaspar se acercó, entonces, hasta unos pescadores y les pidió lo llevaran hasta la Isla de los Árboles Antiguos.

-¿Estás loco, muchacho? Este es el mar del olvido no podemos adentrarnos mucho dentro de él –respondieron los pescadores.

Pero el persistente joven les ofreció pagarles muy bien, por lo que aceptaron llevarlo hasta la Isla de los Árboles Antiguos, junto con Elena.

El viaje resultó muy tranquilo hasta que en medio de aquel mar divisaron a lo lejos unos bellísimos seres mitad mujer, mitad pez emergiendo de las aguas. Al verlas los pescadores empezaron a rogar al todopoderoso por sus vidas, pues se trataba de las malvadas sirenas, unos seres capaces de cautivarlos con sus cantos mágicos para luego llevarlos a su mundo y hacerlos sus esclavos, si no los mataban antes. Intentaron dar marcha atrás, pero no lo consiguieron, pues la embarcación avanzaba como si estuviera viva.

Al escuchar los cantos de las bellísimas sirenas, los pescadores cautivados por sus maravillosas voces y por su encantadora figura se lanzaban al agua, en donde olvidaban su pasado y eran hechos prisioneros. Gaspar iba, también, a lanzarse; pero, entonces, Elena quitándose un anillo que llevaba en uno de sus dedos se lo colocó a él, librándolo del hechizo.

-¿Qué clase de anillo es éste? –preguntó el joven.

-Es un anillo mágico de protección –respondió la misteriosa muchacha-. Yo, ahora, no lo necesito porque soy mujer; pero a ti te protegerá para que no te enamores de las sirenas.

-Yo, sólo puedo amarte a ti.

De todos modos, el quería ayudar a los pescadores y se lanzó al mar; pero como tenía puesto el anillo mágico no se olvidó quien era. Y, en seguida, se dirigió a quien parecía ser la reina de las sirenas, la más bella de todas. Ésta como creía que él seguía hechizado lo dejó acercarse, pero Gaspar cogiéndola con fuerza y poniéndole un cuchillo en la garganta, le dijo:

-¡Libera a mis amigos del hechizo si no quieres morir!

-Está bien, lo haré, pero debes saber que hacemos esto porque nos sentimos muy solas.

La reina de las sirenas llamada Coralina le contó al valiente joven que faltaban hombres en su mágica ciudad acuática y ellas querían compañía masculina.

-Entiendo lo que me dices, pero si tanto quieren compañía deben pedirla y no obtenerla mediante hechizos –dijo él.

-De ahora en adelante lo haremos así, te lo prometo.

La sensual sirena dijo, entonces, unas palabras mágicas y liberó a los pescadores del encantamiento. Los hombres asustados empezaron a regresar a toda prisa a la embarcación, pero Gaspar hablando con ellos les explicó todo. Ellos al principio dudaban, pero luego ganando confianza fueron haciendo amistad con las bellas sirenas, algunas de las cuales por decisión propia eran subidas a la embarcación donde al dejar el contacto con el agua adquirían extremidades inferiores semejantes a los de una mujer, para felicidad de los pescadores solteros que les propusieron llevárselas con ellos, y ellas no se negaban.

Luego de arreglar todo con las sirenas siguieron el viaje hasta la Isla de los Árboles Antiguos donde desembarcaron Gaspar y Elena. Aquí el joven pagó a los pescadores el dinero prometido, y ellos emocionados le agradecieron una y otra vez, hasta que finalmente se fueron.

Pero apenas acababan de irse los pescadores cuando aparecieron diez gigantes, cada uno con dos cabezas y ropaje de piel que dijeron:

-Gaspar, sabemos que vienes a comer del fruto del cerezo mágico, pero no te dejaremos, pues ahora mismo vas a morir.

El intrépido muchacho como ya había sido advertido por Elena se limitó a encomendarse al anillo que llevaba puesto:

-¡Por el poder del anillo mágico quiero ser invencible!

Y, al instante, con una descomunal agilidad y fuerza empezó a golpear a los diez gigantes como si fuera un experto en artes marciales. Era un espectáculo sorprendente el chico saltaba como un tigre, otras veces hacía el movimiento de la grulla, y, luego, ya parecía un mono. Finalmente, los enormes gigantes le pidieron de rodillas les perdonara la vida, y a cambio ellos le darían parte de su tesoro y lo conducirían hasta el ansiado árbol. El joven aceptó el trato y fue conducido hasta la tan buscada planta, la cual era semejante a otros cerezos, solamente que en su tronco aparecían dos ojos una nariz y una boca. La planta apenas vio al joven dijo:

-Gaspar, ya sé que vienes a comer de uno de mis frutos. Puedes hacerlo, pues te has esforzado tanto por llegar a mí; pero antes dime que deseo quieres realizar al comerlo.

-Estimado Cerezo –respondió el aludido-. Deseaba comer de tu fruto, porque quería ser famoso, tener riquezas, y casarme con una mujer hermosísima y distinguida; pero ahora prácticamente ya tengo todo eso, y lo he conseguido yo mismo, ahora, sin embargo, mucho más que antes quiero probar tu fruto por el gusto de comer una rica cereza.

-¡Así se habla, Gaspar! Puedes comer todo lo que quieras y, además, cuando regreses a tu hogar encontrarás un arbolito de cerezo para que nunca te falte mi preciado fruto. Además, has aprendido que puedes conseguir las cosas por tu propio esfuerzo, y no porque alguien te las regale o conceda.

Entonces, el joven arrancó uno de los frutos del árbol y se puso a comer él junto con su compañera; pero al comerlo de repente el suelo empezó a temblar. El maravilloso árbol desapareció inexplicablemente, y un viento fuertísimo se llevó por los aires a los dos jóvenes, debido a ello y a las muchas emociones, ambos quedaron sin conocimiento.

Al despertar encontró a Elena a su lado y, también, a su antiguo hogar. Había vuelto a su casa, se sintió feliz de encontrarse con sus padres. Les presentó a Elena, y después de algún tiempo se casó con ella. Y, aunque, tenía parte del tesoro de la cueva y de los gigantes se esforzó en trabajar y así pudo acumular una mayor fortuna con la que apoyó al desarrollo de su comunidad, y se hizo más famoso. Y como ahora tenía un cerezo en su casa fue muy feliz junto con su esposa comiendo cerezas hasta el final de su vida.

PABLO ALBERTO TORRES VILLAVICENCIO




Actualmente estoy perfeccionando nuevos cuentos. Tengo historias fantásticas. Sin embargo, también, suelo escribir cuentos infantiles. Espero que les guste: "Gaspar y el cerezo mágico"

miércoles, 10 de junio de 2009

POEMA DE GLORIA DÍAZ

CÁLZAME LAS SANDALIAS

Como a una virgen cananea
despójame la túnica constelada de flores
arráncame las perlas que atan mis cabellos
déjame el collar de piedras luminosas
súbeme a la estela de tu navío
y méceme entre la espuma de las olas
ondúlame con los acordes de tu lira
serpentéame palpitante con tu arpón dorado
hasta teñirme las mejillas
hazme temblar anudada a tus destellos
y déjame inmersa a tus olores fijos.

Gloria Díaz Azalde

El poema de la profesora Gloria Díaz Azalde se publicó en la revista "Marea" Nº 20, revista editada por el Grupo de Arte y Literatura Isla Blanca.

lunes, 8 de junio de 2009

SIRENA

He tocado tu cuerpo
y el mar se ha hecho nuevo
en este viejo navegar
de rumbos constantes
te he tocado
y he sentido morir
el invierno de mis manos
en tu pradera más ardiente

He palpado el calor
que habita en tus secretos
y lo he guardado
en mi silencio
como un oleaje salvaje
convirtiéndome en tu cautivo
Ahora tengo fuego tu fuego
quemándome la soledad
Ahora puedo descifrar
el canto debajo de las aguas
que escuchó Ulises
Puedo saber mi vida incompleta
si no detienes mis velas
y atrapas mis rumbos
Déjame morar
al pie de tu cuerpo
oír siempre
el aleteo de las gaviotas
bajo tu vientre
y guarda mis besos
en el furor de las olas
para no oírte jamás
decir adiós.

Gonzalo Pantigoso Laysa

EL POEMA DEL DOCTOR PANTIGOSO SE PUBLICÓ EN LA REVISTA MAREA Nº 20

sábado, 6 de junio de 2009

¡¡¡ES SU ÚLTIMO DESEO!!!

ÚLTIMO DESEO

Corta en dos mi corazón
atrévete a mirar detrás del río de lágrimas
Encuéntrame vertiendo mi agua transparente
de la forma más placentera
tocándote en un hotel etéreo
cuando la luz de las estrellas se juntan
y el infinito deseo cercena
el himen de la vergüenza
Cierra tus ojos
palpa mis oscuridades
lubrica mi cuerpo entristecido
con la miel afable de tus caderas
Degusta de este placer
que se asemeja a una fiesta inagotable
de asaltos y embestidas
de lágrimas y frutos
y no me pintes de indecente
si el vaivén de la lujuria
me pone a mí de espaldas
y el pequeño roce de tu sexo
me transporta a un sueño
de versos y gemidos.

Doriany Montoya Ramos

POEMA DE DORIANY MONTOYA:

DE SANGRE NEGRA

No eras lobo blanco
de sangre roja
que necesitaba ayuda
Conozco tus triquiñuelas
de cazador de monte
Nunca estuviste herido
ni exiliado en el desierto
Tu soledad sólo fue aparente
para cobijar tu cuerpo oscuro
en mi pecho rosa de mujer ardiente

Ve a pregonar tu encanto
a tu lugar de sombras
fauce negra de lengua falsa
Recoge de una vez tus pasos
antes que me atreva
a incendiar tu nombre.

Doriany Montoya Ramos

jueves, 4 de junio de 2009

UN POEMA DE MARÍA ISABEL GUILLÉN

POEMA X

En esta hora invernal
ahoga mis respiros con besos sofocantes
Hazme vino y bébeme
hasta saciar la sed de tus células sedientas
Arrúllame sobre la estrechez pálida de tus lozanos
muslos
haz girar mis sueños junto a tus cabellos
y deja que mis pechos: nidos vacíos y expuestos al
mundo
sean tu refugio
Estira mis brazos hasta el fin del universo
abre mis senderos
y siembra tu semilla negra
en mi camposanto

María Isabel Guillén

MARÍA ISABEL GUILLÉN: Es integrante del Grupo de Arte y Literatura Isla Blanca. Su poema X fue publicado en la revista Marea Nº 20.

martes, 2 de junio de 2009

SACADO DE "DE LOBOS Y SIRENAS"

CONFUNDIDO

Salió de la comisaría un poco más tranquilo, pero confundido aún por lo que había descubierto el otro día en el apartamento que compartía con Ricardo. No comprendía por qué él iba a asesinarlos; si cuando le preguntó si todavía sentía algo por ella, él le respondió que ya no, que ya había logrado olvidarla. Mariana también le había contado algo similar; aunque ella dudaba de eso, decía conocerlo demasiado y que podría ser capaz de muchas cosas, hasta de matarlos. Cruzó la avenida José Pardo dirigiéndose hacia la playa. Se sentó en una de las bancas que ahí había para descansar un poco y pensar en una nueva e inmediata solución, pero no pudo. El mar y el recreo de las aves, que empezaban a darle tranquilidad a su alma, despertaron en su memoria el recuerdo del día en que Mariana aceptó ser su enamorada. Fue precisamente ahí donde le declaró su amor, donde le confesó que había estado enamorado de ella desde mucho tiempo atrás, e incluso antes que fuera novia de Ricardo. Se pasó toda la tarde ahí: sentado, contemplando el vaivén incesante, dibujando con el pincel de sus pupilas las geometrías perfectas del cuerpo que amaba con todas las fuerzas de su alma, de aquel cuerpo por el cual sería capaz de ofrendar hasta su propia vida. Miró el reloj que le habían regalado la semana pasada. Descubrió que era demasiado tarde para visitarla; así que decidió ir a su antigua casa, darse un baño y descansar hasta el otro día. Cuando llegó a la casa de sus padres, ubicada en la urbanización 21 de Abril, después de tres años de ausencia, recordó que era el día en que su tío celebraba su cumpleaños en el D’ Ciros. Abrió la puerta y subió a su habitación. La casa seguía igual, sólo algunos pequeños y nuevos detalles en la decoración. Se dio un baño y regresó a su cuarto para dormir un poco, pero le fue imposible. El desasosiego había hecho huir al sueño y por más que lo buscaba no le fue permitido encontrarlo. Decidió bajar a la sala y mirar unas cuantas películas hasta que ellos llegasen. A eso de las cuatro de la madrugada escuchó unos pasos y unas manos que abrían la puerta. “Deben ser ellos”, pensó. Y mientras se preparaba para darles la sorpresa de su retorno, la sombra de un hombre al que no deseaba ver por el momento, le sorprendió. Era él y había venido a cumplir su principal objetivo.

-¿Qué quieres aquí, Ricardo? –le interrogó, pero el no le respondió. Las oscuras ideas que reinaban en su mente le impedían contestarle. Se abalanzó contra él para clavarle el puñal que tenía en su mano derecha. Le pateó. Le tiró puñetazos hasta que lo dejó tirado e inconsciente en el suelo. Así estuvo hasta que sintió que regresaba a la realidad.

Despertó de aquel sueño. Su madre, la señora Mendieta, estaba a su lado. Su padre, parado frente a él, mirándolo irasciblemente.

-¿Qué les pasa? ¿Por qué me miran así? –les interrogó.

-Mira no más cómo llegas. ¿No te da vergüenza dormir en el suelo y en la sala? Ingrato. Prefieres otras fiestas antes que celebrar con tu familia –le respondió su padre, ordenándole que subiera a su habitación.

Subió a su cuarto. La cabeza le daba vueltas aún. Había tomado demasiado en la fiesta de cumpleaños de Pedro, no sólo por dicha celebración sino también por la repentina separación que había tenido con Mariana. Al día siguiente, muy de temprano todavía, se levantó y se dirigió a la cocina. Tenía hambre; así que decidió preparar el desayuno. Minutos después bajarían sus padres sintiendo también la misma sensación. A la hora de desayunar y como era de costumbre, su padre encendió el televisor para ver el noticiero. Fue en ese preciso momento que vio la infausta noticia de la muerte de su enamorada. La habían acuchillado, torturado y ultrajado sexualmente. Sintió todo y a la vez nada. Sintió que su alma se quebraba y que su cuerpo caía hacia un vacío sin fin. Habían matado a la mujer de su vida, con la cual soñaba tener muchos hijos, casarse y tener una linda familia. Habían destrozado todas sus ilusiones.

Despertó después de tres horas. Su madre estaba ahí, cambiando de agua al único florero de la habitación, y al percatarse que Miguel volvía en sí, le dijo.
-Ya despertaste. Ahora cuentame por qué te desmayaste a la hora del desayuno. ¿Acaso te sientes mal o estás enfermo?

No le quiso contestar. Ella no sabía de su relación con Mariana. Así que decidió no responderle y cambiar de tema. Se puso de pie y buscó su ropa. Tenía que ir a verla, estar con ella, darle el pésame a su anciana madre y decirle que no se preocupe, que él la iba a cuidar por el amor y cariño que le tenía a su hija. Mientras se cambiaba y meditaba sobre lo sucedido, sonó el timbre.

-“¿Quién puede ser a esta hora?” .Se interrogó su madre. “Seguro que es tu tío Alejandro que nos viene a llevar para el almuerzo”.

Al cabo de un par de minutos subió a la habitación diciéndole:

-Te buscan hijo. Es un amigo tuyo. Dice que necesita hablar contigo sobre lo que le sucedió a Mariana.

Era Ricardo. Miguel sabía el motivo de aquella visita; pero lo que no sabía era, si debía huir o debía enfrentarlo.

Luis Eduardo Hervias Camacho
LUIS EDUARDO HERVIAS CAMACHO: Nació el 23 de mayo de 1987. Estudiante de la Universidad Nacional del Santa. Participa en los talleres del Grupo de Arte y Literatura Isla Blanca. Actualmente tiene nuevos cuentos por publicar.



lunes, 1 de junio de 2009

SOBRE LA EXPOSICIÓN "HACIA LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPÍRITU HUMANO-DE UNA CULTURA DE VIOLENCIA A UNA CULTURA DE PAZ"

Esta exposición empieza hoy en Chimbote, en el auditorio del Centro Cultural Centenario, y me han invitado. Los organizadores son la PSGI una organización budista laica con auspicio de la Universidad Privada San Pedro y el Centro Cultural Centenario. El tema es la paz y el desarme.
Textualmente dice en la invitación: "La exhibición "De una cultura de violencia a una cultura de paz: Hacia la transformación del espíritu humano" fue creada por la SGI en 2007, para conmemorar el 50º aniversario de la "Declaración para la abolición de las armas nucleares" pronunciada por Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai, el 8 de setiembre de 1957.
Voy a asistir y allí podré escribir un poco más sobre ello, pero ya antes he asistido a dos exposiciones de la PSGI en la Universidad Nacional del Santa que tocaban temas como la no violencia y otra exposición sobre La Carta de la Tierra y desarrollo sostenible.
Pablo